HUMANISMO Y EDUCACION
HUMANISMO
Y EDUCACION
En la restructuración
y renovación del Proyecto Educativo Institucional del colegio Marsella I.E.D.
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En el contexto de
los foros educativos periódicos que en el país y el Distrito Capital se
realizan para "reflexionar sobre el estado de la educación" y
formular propuestas y "recomendaciones de mejoramiento" (Ley General
de Educación); en tal sentido se formulan también estos elementos y
propuestas sobre el Proyecto Educativo Institucional, en este caso del colegio
Marsella I.E.D.
Partimos de las
experiencias en desarrollo y del significado y sentido en que nos engloba la
divisa del colegio: “Formación humanística y desarrollo de
habilidades investigativas”, dado que ella supone las proposiciones
vinculantes entre los actores sociales de la comunidad educativa marsellista;
el referente final de nuestros balances, evaluaciones, de nuestras fortalezas y
debilidades en los procesos académicos y pedagógicos de formación de la
personalidad de los sujetos centrales de la institución que son los estudiantes;
y supone y atiende fundamentalmente, las demandas de realidad social para la
educación en condiciones de “crisis humanitaria colombiana” y
los desafíos globales a la conciencia común de humanidad que en
la educación apelan a la idea y a la concepción de humanismo, como
respuesta esperada desde los procesos académicos y pedagógicos del colegio para
la formación de la persona y la personalidad de sus sujetos sociales centrales.
En consecuencia y
tomando en consideración y referencia el documento base del proyecto que
proporcionó la dirección docente del colegio, se considera indispensable
considerar el siguiente derrotero: i) examinar la concepción de humanismo que subyace
a la divisa que fundamenta, guía y orienta el proyecto educativo, ii)
el componente del modelo pedagógico, en correspondencia con la concepción de
humanismo adoptado o asumir; y iii) propuestas para redacción de los fundamentos, Misión,
Visión y Objetivos del proyecto
educativo. En el presente documento sólo se avanza en el primer punto.
1.
Concepciones de
humanismo. Una mirada general a la realidad social local y global actual
indica que no existe una sola versión ni una sola concepción de humanismo, dada
la pluralidad de culturas y la diversidad de regiones que aparentemente ocultan
la unidad de todas ellas en lo humano. Y aún así, habría que plantear de manera
interrogada la proposición afirmativa de Puledda: ¿“Hoy son pocas y de momento poco
escuchadas, las voces que se alzan para proponer a los seres humanos una nueva
comprensión de su “humanidad”? [i] Y preguntar a su vez, para
el escenario que nos interesa: ¿qué
versión o concepción de humanismo adopta o asume el colegio Marsella para su
proyecto educativo? En definitiva ¿qué “comprensión de humanidad” es deducible de aquella pretendida
concepción de humanismo (“Formación humanística y…”), verificable en sus
prácticas académicas y pedagógicas en el aula, orientadas a la formación de los
sujetos centrales que son los estudiantes? Las respuestas eficaces no
pueden ser simples o sencillas, porque no están todavía claros los problemas
puntuales que en el proyecto educativo responde tal concepto o tal concepción.
Todo concepto verdadero (grupo de conceptos, concepción o concepciones)
es consistente en la medida en que responde a un problema o grupo de problemas;
¿a qué problema o problemas está respondiendo local y globalmente hoy la
concepción de humanismo, especialmente en los planos de la educación? ¿Están
suficientemente claros, identificados o definidos los problemas para el
proyecto educativo institucional del colegio Marsella, desde su comunidad
educativa?
Podría hacerse el ejercicio de reseñar algunos de los problemas a los
que pretendería responder la referida concepción de humanismo, en el ánimo de
debatir y cuestionarla para actualizarla en la realidad social colombiana, en
Bogotá y Localidades como “Ciudad Kennedy. Para empezar, habría que preguntar
de qué modo ha apelado la dramática y trágica realidad social colombiana de las
últimas décadas a sus instituciones públicas y en particular a la Educación; de
qué modo han respondido entidades como la institucionalidad educativa Distrital
o Local a esa tragedia que la ONU ha designado al país como “Colombia:
una crisis humanitaria”; y Amnistía Internacional como “Colombia,
una crisis de derechos humanos”… Hasta qué punto resulta innecesario
explicar demasiado que “crisis
humanitaria” ó “crisis de derechos
humanos” están relacionados con los
28 o 30 mil homicidios que el país producía anualmente y que ahora se registran
reducidos a 12 ó 14 mil, sin que esta cifra deje de ser alarmante; o que
también se refiere a esos homicidios de alto impacto en asesinatos de
destacados dirigentes y hasta de candidatos presidenciales como el caso de
Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Álvaro Gómez, Carlos Pizarro o Bernardo
Jaramillo…, como también ese drama humanitario que ha significado el
desplazamiento forzado por motivos de violencia política de los campos a las
ciudades colombianas de 8 millones de personas, de cuyas familias muchos de sus
hijos son los que demandan en ciudades como Bogotá el servicio público de
educación. Estos desplazamientos forzados muchas veces se produjeron como
consecuencia de ese otro drama trágico que son los homicidios colectivos,
designados genéricamente como “masacres”, que en las últimas décadas se cuentan
las mismas en cientos; las que por demás mantienen todavía hoy a los organismos
nacionales e internacionales de investigación en una labor de “exhumación para
identificación y reparación de sus víctimas”, frente a algunos sectores que de
manera patética se niegan a reconocer esa importante labor; y lo que de manera
no casualmente indujo a expresarlo de manera macabra al Premio Nobel de Literatura
(1998) José Saramago en los términos de: “Colombia debe vomitar sus muertos”.[ii]
De qué modo obran o influyen en los proyectos educativos que asumen una
determinada concepción de humanismo estas situaciones de “catástrofe
humanitaria” o de “crisis humanitaria de derechos humanos en Colombia y su
capital Bogotá, es una respuesta que debería ser digna de encontrarse en las
experiencias académicas y pedagógicas de formación de los estudiantes. Porque
si esa conmovedora y cruel realidad social del país no logra ofender la
conciencia de dignidad humana de quienes asumen el compromiso humanista de
formación, se está aceptando con ello pasivamente las situaciones de los
homicidios de los docentes por parte de estudiantes como el sucedido hace unos
pocos años en la Localidad 19 – Ciudad Bolívar [iii] y como ha continuado
sucediendo; o los abusos y, en particular los abusos sexuales sobre alumnos por
parte de algunos docentes[iv], así como el incremento
progresivo del bullying o matoneo en los espacios escolares, donde la Localidad
de “Ciudad Kennedy” es también uno de los espacios sociales más registrados[v]. Tanto estas situaciones
problemáticas como las demás generales, como los asedios sobre los estudiantes
de las amenazas del microtráfico expresan a su vez, las condiciones vivenciales
de los conflictos internos de la familia colombiana[vi] extensivos a los espacios
escolares; pues como a diario se constata la violencia que vive
nuestro país se ha filtrado en las instituciones educativas. Décadas atrás los
centros educativos eran espacios más seguros para nuestros niños y jóvenes, hoy
en día los niveles de riesgo para la integridad física, psicológica y emocional
han aumentado de una manera incontrolable, convirtiendo la escuela en escenario
de comercio y consumo de sustancias psicoactivas, de maltrato físico y
psicológico, acoso, amenaza, abuso sexual, hurto, suicidio e incluso lesiones
personales y homicidio; no sólo entre los mismos estudiantes sino entre los
diferentes integrantes de la comunidad educativa. Las coordinaciones de
convivencia de los colegios públicos se han convertido de manera malograda en
oficinas de investigación para establecer los hechos y a los responsables ante
estas situaciones que ponen en riesgo la seguridad de todos. Ante esta realidad
cabe preguntar ¿cuál debe ser el trabajo preventivo que desde una formación humanística
debe asumir la institución educativa para poder blindar a sus estudiantes y a
toda su comunidad educativa? ¿Cuáles las herramientas que desde la
fundamentación del humanismo se podrían construir para afrontar estos flagelos
que ya se encuentran anidados en el espacio de la escuela? Pero con todo, la
pregunta general abierta es, de qué modo estas situaciones problemáticas apelan
a la idea y a la concepción de humanismo en proyectos educativos que como en el
colegio Marsella, asumen el objetivo de educar a las jóvenes generaciones en esa perspectiva humanística.
¿Acaso todas estas problemáticas no logran apelar desde una determinada
concepción humanista para ser adoptada o asumida por el proyecto educativo
institucional del colegio?
En qué medida o de qué modo esta catástrofe
humanitaria colombiana logra apelar a las instituciones públicas, a la
institución educativa y en particular a las ciencias humanas, es una respuesta
que debiera vincular mucho más activamente ante todo a instituciones que como
el colegio Marsella se plantearon desde hace más de una década el reto de
formar a las jóvenes generaciones bajo la divisa de una concepción humanista.
Para lo cual es imprescindible a su vez, tomar en cuenta que obran al interior
del humanismo contemporáneo diversas
concepciones, de las cuales es necesario esclarecer cuál de ellas responde de
manera adecuada o de mejor forma a los problemas que le plantean a la sociedad
colombiana actual, en ciudades como Bogotá y Localidades como Ciudad Kennedy,
en particular a las instituciones educativas distritales, que por efectos de
las transformaciones sociales de urbanización irregular causados por los
desplazamiento de los campos a la ciudad, se afronta en condiciones de
precarización de la vida social colectiva, del empleo, de la salud, de la educación, de los servicios públicos. En condiciones anormales o subnormales se afrontó una
vida deseable humanamente digna pero agravadas por la inseguridad ciudadana
expresada en los atentados a la integridad física y personal, manifiestos en el hurto con violencia, así
como frente a la amenaza del negocio de las drogas ilícitas o incremento del
microtráfico que asecha a los jóvenes de los colegios de sectores de la ciudad
como la localidad 8ª. Son éstas
problemáticas que aunadas a las características específicas de las familias y
sus hijos que acuden al servicio público de educación, que por esto se constituyen en los
destinatarios y también en los sujetos centrales de las políticas educativas;
razón además por la que la adopción en el PEI de una explícita concepción humanista
amerita esclarecerse y acogerse cultural y académicamente, activa, operante y
vinculante de la comunidad educativa marsellista, empezando por su estamento
académico y directivo.
Ya se indicó arriba sobre la pluralidad
de humanismos y sobre la necesidad de optar por la corriente que responda
de mejor forma a los problemas que se seleccionen e integren el currículo para
la adecuada formación de los estudiantes y se formen en él todos los actores de
la comunidad educativa marsellista. Dicha elección es la labor de un proceso
colectivo en el que acá sólo se aportan elementos que contribuyen a ese
propósito académico y pedagógico, deducidos de algunas experiencias y lecciones
sociales y fuentes documentales que están en circulación para la discusión y
el debate. Vale el esfuerzo destacar a estos propósitos que habitualmente en un
autor como Salvatore Puledda se ha
partido de un concepto demasiado amplio de
humanismo mediante el que se indica toda tendencia de pensamiento que afirma la
centralidad, el valor y la dignidad del ser humano, o que muestra una
preocupación o interés primario por la vida y la posición del ser humano en el
mundo.[vii]
Sin embargo, el mismo autor afirma que tal concepto amplio da lugar a
las más variadas interpretaciones, permitiendo ser adoptada por muchas
filosofías y que – cada una a su modo – han afirmado saber qué o quién es el
ser humano y cuál es el camino correcto para la realización de sus
potencialidades. Agrega además el autor, que toda filosofía que se ha declarado
humanista ha propuesto una naturaleza
o esencia humana, de la que se han
derivado una serie de consecuencias en el campo práctico, indicando lo que los
seres humanos deben hacer para así manifestar acabadamente su “humanidad”.
Frente a la excesiva e inasible amplitud de este concepto descrita por el autor
Puledda, propone un segundo significado, más
limitado pero también más preciso,
definido en términos históricos, designando con él a ese complejo y multiforme movimiento cultural que produjo una radical
transformación de la civilización occidental, poniendo fin al medioevo
cristiano (épocas entre el siglo XIV y XV, “edad del humanismo” y
“Renacimiento”). Con todo, el autor afirma que en tiempos recientes, hay una
nueva interpretación que reformula el concepto de humanismo, una perspectiva histórica globalizante
en sintonía con la época actual que ve los albores de una civilización planetaria… que hoy puede dar una dirección
convergente a diversas culturas que se encuentran forzadamente en contacto en
un planeta unificado a través de los medios masivos de comunicación. Se trata
de un Nuevo Humanismo. El autor Salvatore Puledda realiza en
“Interpretaciones del humanismo” la trayectoria histórica del concepto Humanismo
desde sus momentos iniciales más descollantes hasta el movimiento social más
reciente; desde el “humanismo histórico occidental”,
pasando por el humanismo contemporáneo (el humanismo marxista, el humanismo
cristiano, el humanismo existencialista e incluso la filosofía anti-humanista) hasta
el movimiento contemporáneo universalista del Nuevo Humanismo.
Este Nuevo Humanismo fija la
posición común de los humanistas de las diversas culturas en estas principales características:
i) Ubicación del ser humano como valor y preocupación central; ii) Afirmación
de la igualdad de todos los seres humanos; iii) Reconocimiento de la
diversidad personal y cultural; iv)
Tendencia al desarrollo del conocimiento
por encima de lo aceptado como verdad absoluta; v) Afirmación de la libertad
de ideas y creencias; y vi) Repudio de la violencia;[viii] características éstas
que permiten concebir este nuevo humanismo de la civilización planetaria de
nuestros días que en síntesis se expresa como “conciencia común de humanidad”, o en conceptos
también de un autor reconocido: “humanidad
como conciencia común y solidaridad planetaria del género humano”.[ix] Es posible quizá entonces
a partir de acá elaborar un concepto de humanismo, vinculado a la actividad
educativa, que dé respuestas adecuadas y oportunas a problemas como los
relacionados y descritos arriba para la sociedad colombiana, el Distrito
Capital y Localidades como “Ciudad Kennedy. Por ello, se reitera una vez más,
no deja de ser de importancia práctica actual mantener abiertos interrogantes
como: ¿de qué modo en el colegio Marsella su proyecto educativo institucional
interrelaciona concepción humanista – modelo pedagógico (humanístico) –
prácticas de aula, de manera recíprocas? Sólo quizá una interacción recíproca
de esos elementos, posibilitaría hallar cada vez mejor sentido a que el PEI
marsellista asuma un compromiso público de formación de la personalidad en el
humanismo a toda su comunidad educativa; y que como lo ha establecido la Ley
General de Educación, “sea concreto, factible y evaluable” (artículo 73, Ley
115 de 1994).
Del párrafo anterior son deducibles principios reguladores y valores
orientadores para proyectos educativos institucionales como el del
colegio Marsella que se guía por divisas como: “formación humanística y el desarrollo de habilidades investigativas”;
es imprescindible así mismo al hacer explícita una concepción de humanismo, también articularla a una concepción de
Educación, partiendo de disposiciones de la referida Ley General de Educación.
En efecto, en esta ley los colombianos han establecido:
“La educación es un proceso de formación
permanente, personal, cultural y social, que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad,
de sus derechos y de sus deberes”.[x]
Queda entonces, por
realizar una labor de desarrollo conceptual y de los contenidos normativos de
la ley, guiados por la pregunta: ¿cómo comprender y articular una concepción
de humanismo con la concepción de educación
“fundamentada en una concepción integral de la persona humana,
de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes”? Y queda por demás, confiar
en que a partir de estos componentes conceptuales de Humanismo y Nuevo Humanismo,
sus fuentes para sus principios y valores, sea posible comenzar a superar la
indecisión y ambigüedad del concepto de humanismo en el proyecto educativo y se
redacte de nueva manera el documento y adquiera junto a la disposición legal,
un sentido renovado y operante, vinculante de la divisa de formación
humanística de toda la comunidad educativa marsellista.Liliana Saavedra Arango - Herman Martínez Chaves.
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Colegio Marsella: Práctica y Producto de Aula |
[i] PULEDDA, Salvatore: “Interpretaciones del Humanismo”.
Edición digital en PDF
[ii] José Saramago, Entrevista en El Tiempo de María Paulina Ortiz; 8 de julio
de 2007
[vii] PULEDDA. Pág.5
[viii] PULEDDA, Pág.83
[ix] MORIN, Edgar: “La
Humanidad como Destino Planetario”, en Los
7 Saberes Necesarios para la Educación del Futuro. Página 62. Edición de
Santillana y Unesco, 1999
Estimada compañera, con este texto estás planteando la necesidad de reconocer claramente el ¿Para dónde? del enfoque humanista en nuestro colegio, precisamente porque definir ese horizonte requiere el análisis y reflexión a fondo a partir de referentes claros, entre la amplia bibliografía existente sobre el tema. Me encuentro completamente de acuerdo contigo en la importancia que tiene partir del reconocimiento de las problemáticas de nuestra institución, que sin duda son reflejo de las problemáticas sociales del contexto nacional, distrital y local, puesto que la retórica del humanismo sin un fin último claramente definido, se queda precisamente en eso, en "retorica" vacía. Así mismo, si no se adecua de forma correcta el enfoque humanista al Proyecto Educativo Institucional y a través de este a la formulación de los planes de asignatura y los proyectos institucionales y sobre todo, a las prácticas pedagógicas que materializan estos planes y proyectos, no habrá un avance significativo en la materialización de un horizonte común. Para esto, también se requiere el planteamiento de objetivos y metas a corto, mediano y largo plazo, que nos permitan evaluar los avances en el tiempo, frente a indicadores concretos que mejoren la convivencia y la calidad académica del colegio. De la mano con este trabajo, es importante puntualizar un enfoque pedagógico pertinente, que sin desconocer la trayectoria existente de nuestra institución, no permita definir referentes y acuerdos amplios, en los cuales se materialice la "formación humanista y el desarrollo de habilidades investigativas". Agradezco tu iniciativa de tomarte muy en serio este asunto, pues por profes como tu (Junto con otros varios compañeros que realizan este tipo de ejercicios), que se cuestionan sin pasar por alto en el vertiginoso acaecer de nuestra institución, en el que muchas veces caemos en un asunto operativo, carente de un trasfondo pertinente, por cumplir con calendarios, fechas y requisitos, perdemos de vista el verdadero fin y la necesidad de hacer la tarea bien hecha. Me apunto al debate! pues vale la pena realizarlo.
ResponderEliminarPt. Leyendo tu texto se me vino a la mente el derecho al delirio de Eduardo Galeno, que te lo comparto en este enlace https://www.youtube.com/watch?v=Vyar49Lypiw
ADRIANA SANDOVAL
El texto es toda una batería de argumentos para tratar la actualidad de la perspectiva humanista en los escenarios educativos y, creo en la experiencia del colegio Marsella. Su pertinencia relaciona además quizá, la problemática general que esta semana la Alcaldía Mayor sobre "Para dónde va la Educación?"; y desde luego también el Foro Distrital de Educación que se realizará en la primera semana de octubre/17, en el colegio de La Felicidad.
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