PREPARANDO EL TALLER DEL SABADO 20-03-2010
LA PRESENTE REALIDAD NOS INFORMA…
A principios del siglo XX en Bogotá, la figura del padre y de la madre se regían por las figuras de la Sagrada Familia y a partir de ésta, se delimitaban para cada sexo unas cualidades que las personas se aprendían e interiorizaban desde la infancia durante la socialización. Al final del siglo, padres y madres con frecuencia realizan funciones similares y cambian las cualidades que la sociedad les demanda a unos/as y otros/as. En ese sentido ser padre o madre hoy es diferente al ayer; se han presentado procesos de cambio.
En general se trata de contestar la siguiente pregunta; cuáles son las contradicciones en que se desenvuelven los padres y madres de hoy, ante la función de la autoridad y las demandas que la sociedad les plantea de ser afectuosos o de imponer las normas ante su progenie?
SITUACION No.1: Los padres y madres de la década del 60 del siglo XX
Cuando entrevistados/as de los grupos A y B[1] de las ciudades, rememoraron a sus padres, destacaron como cualidades dos características bien disímiles: por un lado, se recordaron a los progenitores como: trabajadores, estrictos, autoritarios y responsables con cualidades que corresponden a la representaciones sociales dominantes sobre el deber ser de los mismos, que se resume en el padre proveedor.
Pero por otra parte, también se refieren a la figura del padre que no cumplía ese rol ya que era: ausente, irresponsable, abandonador, borracho y mujeriego. La referencia a este segunda tipo de figuras se acompaña con calificativos como el de machistas o traumatizantes la primera denota el rechazo a estos comportamientos, no solo por las experiencias negativas que tuvieron con ellos, sino que son fruto de una comparación con las conductas que la democratización de la sociedad le están exigiendo al padre de hoy.
La imagen de un padre trabajador estricto, autoritario, responsable que infundía temor, suele ser la más común para referirse a una figura paternal distante, acompañada por descripciones como el que eran poco afectuosos y ausentes de la vida doméstica. Al padre había que respetársele, siendo éste el mandato social y familiar del momento. En ocasiones este padre no necesitaba castigar físicamente para hacerse obedecer, bastaba sólo una orden y ésta era ejecutada de inmediato. Tales características se conjugaban de manera simultánea con la imagen del hombre recto, educado: en algunos casos del grupo A, eran descritos como esas personas elegantes, cultas, preparadas y leídas. Al mismo tiempo se valoraba al padre por el apoyo económico que brindaba al hogar, lo cual le permitía el desempeño de la autoridad y ser un hombre responsable significaba que era un padre ejemplar. Los valores trasmitidos por los padres se basaban en aspectos como: la honestidad, la responsabilidad, el trabajo y la decencia, en esta medida la educación era rigurosa y se basaba en la severidad ante las faltas.
El padre violento y borracho, son referentes utilizados para describir con más frecuencia a los padres de entrevistados/as, en especial del grupo B, quienes maltrataban física y verbalmente a sus hijos/as. Estos/as relatan palizas con : garrotes, correas, zambullidas de cabeza en albercas de agua fría hasta que los/as niños/as no pudieran respirar, colgaduras del cuerpo en vigas de madera, ser vestidos de niñas a los niños, entre otros. Todas estas situaciones son vistan hoy por los/as entrevistados/as como hechos que les produjeron traumas, lo cual demuestra la asimilación de conceptos provenientes de la sicología y el psicoanálisis para interpretar su vida cotidiana. El cuadro de violencia descrito se agudizaba cuando el padre llegaba borracho en horas de la noche a golpear a toda la familia empezando por la madre. También se calificaban a algunos de estos hombres como promiscuos o mujeriegos. Los hijos mayores, aparecen en las narraciones, como las personas que protegían a sus madres de los maltratos por parte del padre.
Se recuerda también al padre como abandonador, un hombre que se marchaba del hogar, dejaba a su progenie a cargo de la madre; situación que marcó las historias de varios/as entrevistados/das de diferentes estratos sociales. Esto traía como consecuencia, carencias ante el crecimiento de hijos/as sin esta figura y sin el apoyo social que éste procura.
En general el padre proveedor, autoritario y afectivamente distante , correspondía más con las figuras propias de una familia patriarcal en boga en el país desde el siglo XIX, complementada con las de la madre ama de casa, servicial, cuyo proyecto de vida se centraba en el hogar alejada del mundo público, todas estas características de una ideología de la domesticidad que se instauró en la capital en el siglo XIX
Situacion No.2: Los padres y madres en la actualidad colombiana
Los padres de hoy se comparan con los de los años 60 y encuentran un drástico cambio, rápido, lineal y homogéneo. Sin embargo el estudio profundo de los relatos demuestran que el cambio es complejo, lento y heterogéneo, disímil por estratos sociales y por la forma como vivencian el pasado, en especial cómo se sitúan respecto a las relaciones de género.
Las siguientes apreciaciones de los padres entrevistados sobre el cambio respecto a sus progenitores nos ilustran sobre sus apreciaciones al respecto:
Dicen los padres:
- “La obsesión de la generación que nos precedió era de indicarle un camino como muy inevitable a los hijos, que ahí si yo opté por todo lo contrario.”
- Grandes, es que la forma como me criaron a mi, a la forma como crió mis hijos ha sido mejor dicho muy largo, como un cambio de tierra a cielo.
· En las formas de castigo: todo lo mandaban con el rejo, con los gritos, lo metían dentro de una alberca, y lo cogían y le arrancaban del pelo. Es que mi mamá tenía un cable, era para arriar el ganado y cuando ya estaba mi mamá en una crisis de desespero, cogía ese cable y nos pegaba
· Mientras que los muchachos de ahora no. . Y que si uno les va pegar dicen: " ¡ah, le voy a poner una tutela!
· Nunca decían sentirse a dialogar con uno: los padres eran de pronto más callados.
· Mi padre cambió en la emoción, porque mi padre estaba centrado en el deber y en su trabajo, que lo alejaba un poco de lo que pudiera uno intercambiar.
· A mi no me disgustaba el oficio que me tocaba hacer ni nada, eso era una orden y hay que cumplirla. La diferencia es la rebeldía que hay hoy en día en el joven a la que hubo en esa época.
· La sexualidad en mi casa fue tabú. Antes no le decía a uno nada. No, nada a quién le iba preguntar si uno era muerto de pena
· En el estilo de comunicación: no había la capacidad de: “ desnudar nuestras condiciones humanas” ahora hay: más flexibilidad.
· Yo me crié sin amor de un padre,
· Cambio: no repetir de mi padre su parquedad y su inexpresividad, Porque eso me dolió mucho.
· Si uno va criar un hijo conforme lo criaron a uno, yo creo que uno no saca nada, no saca nada
· En términos de afecto es lo contrario, nuestras expresiones de afecto habladas, físicas, es decir, la niña cuando duerme conmigo una vez al mes por lo menos, ella se mete en mi cuerpo, yo la abrazo
· Mi papá no era del que los cogía, los consentía o les sobaba la cabeza. Solo le daban a uno lo que uno necesitaba, no más
· Cuánto hubiera querido que mi padre me hubiera dado un abrazo y un beso con toda la tranquilidad del mundo sin ese miedo que da el contacto físico entre dos hombres.
· Era ese témpano, ese ogro que no podías contradecirlo.
· Le ponían la famosa línea cartesiana: "siga mijito por este camino, este es el único y usted llegará a esto.
· En el afecto, a uno le daban pero no le hablaba, pero no se le decía, el porqué, yo pienso que eso si ha cambiado mucho.
Situación No.3: Los cambios que demandan hoy una nueva manera de ser padres y madres
Debe señalarse que la segunda parte del siglo XX se caracteriza por un drástico proceso de urbanización acompañado de cambios sociales y culturales que inciden en la construcción de nuevas figuras acerca de la paternidad y la maternidad. Merecen desatacarse entre otros: el descenso de la fecundidad acompañado de una nueva visión sobre la infancia, que demanda una mayor planificación acerca del nuevo hijo o hija. Se fortalece una imagen de niñez como una etapa de la vida en que debe garantizarse la felicidad y los derechos humanos, a la cual se le dedican bienes industriales, tales como juguetes, alimentación especial, productos editoriales y ahora de la producción virtual es extendida por toda la sociedad a través de los medios de comunicación en especial de la radio y la televisión. Sobresalen también los cambios en las relaciones de género caracterizadas por mayor participación de la mujer en el sistema educativo, vinculación masiva al trabajo fuera del hogar, lo cual la coloca de manera clara en el papel de proveedora y el fortalecimiento de movimientos libertarios que demandaron mas equidad entre los géneros.
Se suman a estos los cambios legislativos encaminados al reconocimiento de los derechos de las mujeres, de la infancia y la prohibición de la violencia intrafamiliar. Así mismo por múltiples fuentes se han divulgado campañas en torno a la protección de la infancia lográndose la intromisión del Estado en la vida privada de las personas a través de programas de salud, educación, nutrición o jardines infantiles que cuidan los menores. En el caso de Colombia este papel ha sido asumido a través del ICBF, las campañas de los Ministerios de Salud y Educación las cuales impactan de manera especial a los sectores populares*.
¿Qué herramientas conceptuales asumimos de aqui para la acción futura
en la familia y la educación?
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