ROL DE PADRES Y MADRES EN EDUCACION DE CALIDAD
LA PERTINENCIA Y CALIDAD DE LA EDUCACION EN EL DISTRITO CAPITAL
DE BOGOTA
Una Mirada desde la Mesa Distrital de Padres y Madres
Quizá uno de los componentes más interesantes y polémicos de la actual política de desarrollo social del Distrito Capital de la República sea el que concibe a Bogotá como “Una Ciudad de Derechos”, pues esta visión posibilita mayores opciones a la acción social realizadora de la participación democrática de los habitantes bogotanos, los sitúa a encarar las debilidades y fortalezas que alberga la ciudad con la experiencia social y política de la democracia.
Interesante y polémico por lo que implica la perspectiva de que la gran mayoría de habitantes se perciban con poderes decisorios sobre la ciudad, sobre su presente y su porvenir inmediato; sobre la importancia de que las multitudes organizadas de habitantes de esta ciudad intervengan defendiendo su “derecho a la ciudad”, el derecho a habitar en ella y a vivir en ella –frente a algunos poderes antisociales que la conciben expulsando y excluyendo a quienes no podrían pagar para habitarla; ya por vía de servicios públicos encarecidos, ya por impuestos generalizados y tarifas tributarias altas que excluya y haga inhabitable la ciudad a una mayoría de colombianos.–; el derecho a encontrar el buen sentido a la realización personal y social en esta ciudad a todos sus habitantes. Una aspiración y tendencia social legítima, pues ya más del 70% de colombianos vivimos en las principales ciudades del país.
“Bogotá una ciudad de derechos”… podría parecer todavía a muchos inquietante. Pero de cualquier modo un tema interesante…si logramos conversarlo y debatirlo apropiada y de manera oportuna, a propósito del tema de la pertinencia y la educación de calidad hoy en el Distrito Capital de la República y, por tanto, del rol de los sujetos de la educación implícito en ese escenario común llamado Comunidad Educativa; y del rol específico de los padres y madres de familia en el logro de ese importante propósito, de la mirada específica de los padres y madres respecto de su participación e intervención en el asunto de la pertinencia y calidad de la educación, como desafío de todos los habitantes del Distrito Capital de la República.
I. LOS RETOS POR UNA EDUCACION DE CALIDAD EN BOGOTA:
UNA APUESTA QUE RELACIONA Y ACTUALIZA
A LA COMUNIDAD EDUCATIVA
Compartimos en lo básico o fundamental el diagnóstico social que la SED ha realizado y en que se apoya para la formulación del presente Plan Sectorial de Educación “una Educación de Calidad para una Bogotá Positiva”.
De las varias fortalezas de ese diagnóstico social y balance podríamos destacar y resumir sintéticamente las siguientes, por revestir especial significación para los propósitos de esta intervención:
- Aumento de los grados de educación cursados por los habitantes
- El mayor compromiso de la educación pública con los sectores excluidos de la sociedad.
- El Mejoramiento de las condiciones para el acceso y la permanencia en el sistema educativo, que la reciente decisión sobre la generalización de gratuidad en la educación básica y media, constituye una acción afirmativa del postulado constitución del derecho a la educación.
A su vez, el diagnóstico indica debilidades y problemas, de las cuales igualmente destacamos, las siguientes:
- El Débil dominio de la lectura, la escritura y la oralidad por parte de los estudiantes y egresados del sistema educativo
- La Poca profundidad y utilidad práctica del conocimiento matemático y científico
- Un Clima escolar viciado por violación de derechos humanos e inseguridad
Este diagnóstico de fortalezas y debilidades en que se apoyó el presente Plan Sectorial de Educación, es sólo una muestra en miniatura que nos posibilita introducirnos en el tema central que nos convoca: el tema de la Calidad de la Educación en Bogotá y el rol específico de los actores de la comunidad educativa. Consideramos que no es sólo un buen reto y un excelente propósito público y social que nos convoca a todos; el terreno de la calidad de la educación pública en la hoy llamada “sociedad del conocimiento” es un auténtico desafío colectivo que convoca también y por eso mismo, rosa los intereses de padres y madres de familia, como componentes y sujetos activos de la comunidad educativa, por ello expresamos algunas de las espectativas que definirían algunas de las posturas más visibles.
II. EXPECTATIVAS DE LOS PADRES Y MADRES SOBRE LA EDUCACION DE CALIDAD EN BOGOTA
Para afrontar con decisión el desafío es imprescindible que en la comunidad educativa y por eso mismo también en los padres y madres de familia, identifiquemos cuáles son los elementos y los rasgos de lo que se designa como calidad de la Educación, como paso previo a las acciones que estaríamos dispuestos a adelantar para intervenir en la tarea de avanzar por el logro de este importante propósito.
Ante todo, parece haberse avanzado en el consenso social en Bogotá de que la Pertinencia y la Calidad de la Educación es un proceso social y cultural complejo – de múltiples variables sociales, se afirma – que estaría asociada entre otros aspectos con:
Ø Unas condiciones en las que se desarrollan los procesos académicos y culturales de la enseñanza-aprendizaje de y para sujetos sociales autónomos emancipados.
Ø Unos resultados de tales aprendizajes o satisfacciones de necesidades de aprendizajes, verificables en la personalidad o los sujetos del proceso formativo, definidos en un contexto educativo del país, con la tipología de conflictos que tenemos pendientes por resolver.
Ø El grado en que estos resultados o satisfacciones se distribuyen socialmente en el país, es decir, que abarcan democráticamente al conjunto de la sociedad, y que en este sentido controla y supera las desigualdades y exclusiones sociales.
Complementamos la construcción del concepto de calidad educativa con los siguientes rasgos pertinentes a las exigencias de la actual realidad colombiana:
§ Una educación de calidad estará necesariamente vinculada a potenciar las capacidades transformadoras de las personas, en el contexto de las actuales exigencias locales y globales, del desarrollo social.
§ Estará relacionada así mismo con la actividad de potenciar en la personalidad la capacidad de enseñar a pensar, aprender a aprender y a orientarse por sí mismo, en un mundo como el presente cada vez más complejo.
§ Y una educación de calidad en definitiva, potenciará la formación de una personalidad integral, autónoma y creativa en una sociedad democrática.
Los anteriores son elementos que vislumbran un imaginario social en padres y madres de lo que constituiría una educación de calidad, cuando buena parte de los esfuerzos e ingresos de las familias se invierten para los hijos en esa aún creíble institución social que es la Educación. Imaginario social que habita la agenda y las tareas a realizar, frente a los obstáculos por superar, que no son pocos ni tampoco simples.
III. ROL ESPECIFICO DE PADRES Y MADRES DE FAMILIA FRENTE AL DESAFÍO DE LOGRAR UNA EDUCACION PERTINENTE
Y DE CALIDAD EN BOGOTA
La educación, parece claro entonces, es un resultado de conjunto que envuelve a todo el individuo o la persona (escolar y extra-escolarmente); y sus logros o resultados se verifican sobre la personalidad del individuo que integra la sociedad.
Pero la educación por ser precisamente un resultado de conjunto sobre el individuo o la persona no es una tarea solamente escolar, una función únicamente de la institución educativa, la formalmente instituida para realizar esa función. Los colombianos hemos establecido, constitucionalmente, que la educación es una responsabilidad de la sociedad, el Estado y la familia (Artículo 67 de la Constitución Política, Inc.3º.); a la familia le cabe una muy importante cuota de compromiso y responsabilidad en la tarea educadora.
Lo anterior es muy importante, dado que las tendencias sociales actuales parecieran comprimir en el núcleo familiar especialmente, un concepto estrecho de educación; reduciéndolo a una labor meramente académica, que por tanto es labor que estaría asignada exclusivamente a la institución educativa formalmente constituida para ello, el jardín, la escuela, el colegio, la universidad. Esta indicación es igualmente importante porque en los últimos años si no décadas ya, se ha percibido la queja desde la institución escolar, queja según la cual las familias les están dejando gran parte de la labor formativa a esta institución educativa.
Es ya un registro muy común en la sociedad colombiana de las últimas décadas que los procesos de urbanización acelerada y la conformación de las necesidades de desarrollo capitalista ha modificado las estructuras orgánicas de la familia, aunando a ello las específicas modificaciones que ha inducido a la estructura familiar el conflicto de violencia social y política que afrontan los colombianos y sus expresiones en la familia (modificación de roles en la pareja, la denominada violencia doméstica o “violencia intrafamiliar”, el ejercicio de la autoridad, etc.), así como los cambios o desestructuraciones sociales que actualmente está induciendo la problemática del desplazamiento forzado hacia las ciudades. Todos estos factores han incidido en las últimas décadas en el modo en que se asume desde la familia la tarea educadora de los hijos, lo cual en la práctica se refleja en un cierto abandono de esta tarea, asignándosela de hecho a la institución educativa y afectando con ello ese resultado de conjunto que llamamos educación sobre la personalidad de los hijos.
Pero como se afirma desde diversos ángulos sociales, la responsabilidad de las familias en la educación de los hijos es un compromiso compartido, un derecho y deber irrenunciable; y hoy frente a los retos de Bogotá en la batalla por una educación de calidad estamos ante la necesidad de resignificar espacios sociales que también las familias han abandonado. Uno de esos espacios es el socialmente designado comunidad educativa, escenario donde convergen estudiantes, profesores, padres de familia y otros actores o sujeto sociales relacionados con la labor educativa (sectores productivos, medios de información y demás organizaciones sociales relacionadas). El escenario de la comunidad educativa es un laboratorio social donde hoy pondríamos a prueba las posibilidades y los límites de la democracia participativa para lograr una educación de calidad para todos los habitantes bogotanos.
Por tanto, un acuerdo básico de la Mesa Distrital de Padres y Madres de Política Educativa es la de reactivar y reactualizar el rol de la comunidad educativa ante los desafíos y las batallas que habrá de darse por lograr una educación de calidad para todos y todas en la era de la glocalización (interacción de lo global y lo local) en la que nos encontramos.
En resumen, el rol de padres y madres en esta etapa en el Distrito Capital de la República y para la que convocamos a los demás actores educativos de la comunidad educativa, la indicamos así y con las siguientes propuestas puntuales:
v La activa y crítica participación democrática de padres y madres en las diversas instancias relacionadas con la educación: la escuela o colegio (asociaciones o consejos de padres); la junta de acción comunal de jurisdicción del colegio; la administración pública local y Distrital.
En este nivel del tema democrático, un problema a afrontar es el de superar el formalismo y la simulación de participación democrática, actitud especialmente visible en el espíritu burocratizado de algunos funcionarios estatales y distritales –a los que no es ajena la Secretaría de Educación – para los que les es suficiente las decisiones consignadas en el papel o en los archivos o correos electrónicos, eludiendo la importancia del contacto directo con las personas y la realidad social; divorciando con ello a las instituciones de las necesidades o propuestas de las comunidades. Esa democracia formal y no real, simulada, es una tarea a superar desde las comunidades sociales y, en particular, desde la comunidad educativa del Distrito Capital.
v Intervenir activamente y de manera edificadora en el Proyecto Educativo Institucional (PEI) donde estudian nuestros hijos, abordando compresivamente sus estructuras y contenidos para conocerlos, manejarlos, transformarlos y mejorarlos, en la perspectiva del propósito de una educación de calidad para todos y todas los habitantes bogotanos.
v Abordar e incorporar críticamente las experiencias políticas y culturales de los movimientos sociales e instituciones democráticas del Distrito, desarrollando a su vez las tareas específicas de los padres y madres de familia: tales como las escuelas de padres (al nivel distrital, local e institucional, con temáticas como el de la participación democrática, la temática del ser padres eficientes hoy, la socialización de experiencias de las familias, la intervención e incidencia de los padres y madres de familia en los contenidos de los medios audiovisuales y particular la televisión dirigida a la infancia).
Mesa Distrital de Padres y Madres de Familia.
Bogotá, Septiembre de 2009
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